BIOGRAFÍA DE BESS REDWELL
- Psicología
Bess Redwell es, a simple vista, una mujer tranquila, dócil y reservada. No alza la voz ni impone su presencia, y su manera de moverse por el mundo es suave, discreta, casi imperceptible. Se adapta sin esfuerzo, cede sin discutir y deja que otros se sientan en control. A ojos de la mayoría, Bess es simplemente una joven mujer que no busca sobresalir, una figura pasiva en la taberna familiar.
No busca controlar ni imponerse, pero tiene una extraña habilidad para conseguir lo que quiere sin que nadie note cómo ha sucedido. Bess no es dominante por naturaleza, pero sabe cuándo serlo. Puede ceder sin discutir, asentir sin oponerse, y parecer inofensiva cuando la situación lo exige. Sin embargo, bajo esa apariencia tranquila, hay un veneno sutil que solo deja salir cuando es necesario. No amenaza, no grita, no se ensucia las manos si puede evitarlo. Pero si alguien la subestima, pronto descubrirá que no es una mujer a la que se pueda doblegar.
A diferencia de muchas mujeres de su época, Bess no sueña con ser protegida ni con encontrar estabilidad en alguien más. Prefiere ser la que observa, la que escucha, la que mide cada palabra antes de decirla. No es la mente maestra de la familia ni la que dicta el rumbo del negocio, pero su presencia es indispensable. Si alguna vez desapareciera, tarde o temprano todos notarían el vacío que dejó.
Nunca lleva más armas de las necesarias. Sabe usar un revólver, pero no siempre lo porta. Lo que sí lleva consigo, sin excepción, es un cuchillo bien escondido. Pequeño, discreto, lo suficientemente letal si se usa con precisión. No es una mujer violenta, pero tampoco es una mujer indefensa.
Su mayor miedo es perder su hogar y su lugar en la taberna. La estabilidad es su refugio, y la idea de quedarse sin un sitio al que pertenecer, de verse obligada a vagar sin rumbo o depender de la caridad ajena, la inquieta más que cualquier amenaza física. También teme a las situaciones en las que no puede mantener el control, cuando se siente atrapada o acorralada sin una salida visible.
- Niñez
Nació en Blackwater, en el seno de la familia Redwell. No era un hogar tranquilo ni un entorno seguro para una niña, pero Bess aprendió rápido a moverse con cuidado y a leer a las personas antes de que estas leyeran sus intenciones.
Su relación con Robin, su hermano gemelo, fue siempre más cercana que con el resto. Eran dos mitades de un mismo todo, inseparables en la infancia, complementarios en la juventud. A diferencia de él, Bess nunca tuvo la intención de dirigir ni de tomar decisiones para otros. Ella prefería estar en el segundo plano, donde realmente podía ver todo con claridad.
Además de Robin, Bess tiene otros dos hermanos, Dexter y Kelly. Mientras que Dexter siempre fue más independiente y distante, Kelly, la menor, destacó con una personalidad vibrante que contrastaba con la tranquilidad aparente de Bess. Sin embargo, a pesar de las diferencias, la familia siempre fue lo único verdaderamente sólido en su vida.
- Actualidad
A los 21 años, Bess Redwell es la cocinera de "La Última Gota". No es mesera, aunque a veces no tiene más opción que servir tragos cuando faltan manos. No le gusta hacerlo, pero no se queja. Mantiene la taberna funcionando desde la cocina, lejos del bullicio de los clientes, aunque su presencia nunca pasa del todo desapercibida.
Su relación con Robin sigue intacta. Aunque ahora es él quien dirige la taberna, Bess sigue siendo su sombra, la única persona en la que realmente confía. No discute con él, no lo contradice, pero siempre está ahí cuando la necesita.
No es alguien que se busque problemas, pero sabe que, en un lugar como Blackwater, los problemas llegan solos. Nunca se presenta como una amenaza, nunca busca conflicto, pero si alguien se atreve a meterse con ella, descubre demasiado tarde que su veneno no se ve venir.
Bess no es una mujer de palabras fuertes ni de grandes discursos. No necesita gritar para ser escuchada, ni imponerse para que la respeten. Prefiere moverse con sigilo, dejando que los demás subestimen su presencia. Pero, cuando menos se lo esperan, ahí está ella, en el momento y lugar adecuados, con una navaja escondida y una mirada que no deja lugar a dudas.
No es la que da órdenes, no es la que lidera, pero, de alguna forma, siempre está donde tiene que estar. Y aunque pocos lo noten, es mejor tenerla de aliada que de enemiga.
